Transformación digital y el riesgo de un fracaso en la implantación de una red social interna

Una Red Social Corporativa desempeña un papel relevante en el proceso de transformación cultural, hacia organizaciones más digitales. Cierto, las Redes Sociales Corporativas son mucho más que un canal de difusión multidireccional de información; permiten la mejora de aspectos muy relevantes de los procesos de trabajo y de interacción social en el mismo. Las funcionalidades de interacción y cocreación que ofrecen las Redes Sociales suponen un gran potencial de mejora de…

    • la productividad, permitiendo un acceso mucho más ágil a la información, al conocimiento y a las personas que lo pueden generar
    • la creación compartida de conocimiento y su gestión más transparente
    • las prácticas colaborativas en el trabajo
    • la interacción social entre los equipos y los profesionales, superando las barreras geográficas
    • Facilitan la aparición y el arraigo procesos de liderazgo colaborativo, en los que las personas interactúan y asumen responsabilidades en proyectos complejos y papeles activos de liderazgo colaborativo que refuerza el liderazgo formal, el estructural.

Posibilitan trabajar mejor y lograr mejores resultados, pero exigen trabajar de otra manera, de manera digital. Y ahí reside tanto su atractivo como su dificultad.

La implantación de Redes Sociales Corporativas demanda una cultura de mayor apertura, colaboración, cocreacion, liderazgo colaborativo, transversalidad, etc…y éstos son valores que casi nunca están generalizados en nuestras organizaciones. Y en este punto, no podemos confundir la transformación cultural “más digital” con el “añadido” de un nuevo “artefacto” –en términos de Schein- es un error demasiado frecuente y sobre el que debemos alertar, por atractivo y potente que ese nuevo artefacto pueda ser. Una estrategia de cambio cultural precisa…

  • Claridad de foco (por qué cambiar y hacia dónde cambiar)
    • Claridad en la prescripción (qué queremos/debemos cambiar)
    • Ejemplo directivo (los que nos lo exigen ya lo están aplicando)
  • Apoyo para el cambio (recursos, información…)
    • Empoderamiento para resolver los obstáculos (muestra de que la voluntad de cambio supera a las palabras y alcanza a los hechos)
    • Recompensa y reconocimiento diferenciados entre los que empujan y los que frenan, entre los que se mueven y los que permanecen quietos
    • Visibilidad de los progresos, reconocimiento a los protagonistas, diálogo sobre las posibilidades…

Las Redes Sociales Corporativas son, por tanto, un potente instrumento impulsor del cambio cultural desde luego valioso para todo el proceso de transformación digital al que estamos asistiendo en muchas organizaciones.

Pero son también un potente indicador de los progresos y dificultades que se registran en el proceso de transformación cultural hacia organizaciones digitales. Por ello, cuando se ponen en marcha sin obedecer a una estrategia sólida de cambio cultural digital… fracasan. Y lo hacen de manera visible, evidente para toda la organización, arrastrando consigo o como mínimo contagiando su fracaso al proceso de cambio cultural asociado: poniendo en riesgo la deseada transformación digital.

Para que la implantación de una red social interna despliegue toda su potencia, sus objetivos y, por tanto, sus características deberán estar alineados con esa estrategia digital y con el cambio cultural asociado a la misma.

paula.alvarez@alcor.es

 

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