De mi entera confianza

La confianza es un sentimiento de seguridad emocional que surge de creer en lo que uno hace y en la forma en la que lo hace. La confianza se conforma sobre una base sólida de la autoestima. Tener confianza en ti mismo te ayuda a conseguir objetivos, a creer en ti mismo, a sentirte cómodo ante lo desconocido, a asumir nuevos retos, a sentirte competente para asumir nuevas responsabilidades y a ser independiente del juicio de los demás.
Ahora bien, no queremos dar una imagen errónea sobre lo que significa confiar en uno mismo, la inseguridad y la ansiedad son emociones normales que todos podemos experimentar en determinados momentos. Incluso los megalómanos sienten en ocasiones el aguijón intenso de la presión.
La baja autoconfianza deviene de la percepción de uno mismo de la incapacidad de enfrentarse a determinadas situaciones, de la creencia de que no vas a poder, lo que a veces se convierte en una profecía autocumplida.
Los líderes en las organizaciones se enfrentan hoy en día a la difícil tarea de gestionar la confianza en sus propios colaboradores. No es cuestión de ser padres tardíos, ni psicólogos interesados dentro de sus equipos, sino de utilizar un estilo de comunicación y de manejo de la confianza como estrategia de gestión de equipos. Algunas claves que te pueden orientar la reflexión en este sentido son:
• Reconoce tu propia vulnerabilidad. Las personas que gestionan bien la confianza son aquéllas también capaces de reconocer sus propios errores y sus propios límites. Reconocer tu propia vulnerabilidad, te hace más fuerte ante los ojos de los demás. No eres perfecto, y lo sabes.
• Valora el esfuerzo, no solo el resultado. Incluso cuando las cosas no han salido bien. Proyectos que no salen, clientes insatisfechos, plazos que no se cumplen… Los líderes tienen que ser capaces de separar la actitud del resultado obtenido y hacer conscientes a sus propios colaboradores de que son cosas diferentes. Valorar la actitud y saber dar apoyo para impulsar la consecución de un reto son claves de quien gestiona bien la confianza.
• Céntrate y reconoce más los aspectos positivos de la persona. Nadie es perfecto, está claro, pero impera la tendencia en los gestores de personas en poner foco en lo que la persona necesita mejorar. Y no se trata de obviar las áreas de mejora, máxime si pueden llegar a constituir un problema no desarrollarlas, sino de reforzar y reconocer los puntos fuertes con ejemplos claros y concisos. Tu esfuerzo como líder debe centrarse en preservar y desarrollar aquello que hace valiosa a la persona dentro del equipo y no centrarse solo en aquello que hace peor.
No hay recetas mágicas, los puntos anteriores pueden añadirse a otros de tu propia cosecha y recuerda que “la confianza de la gente en los líderes, refleja la confianza de los líderes en la gente.”

Úrsula Villazón

ursula.villazon@alcor.es

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