¿Recomendarías a tu presidente disfrazarse de “regente de burdel” para su intervención en la convención de empleados?

Lo ha hecho Gerrit Zalm, presidente del banco holandés ABN Amro –uno de los principales del país- durante la reunión anual de empleados del Banco. En los enlaces de abajo puedes acceder a informaciones periodísticas sobre el tema, así como a vídeos de la intervención.

Entre sus palabras, destaco: “El banco tiene mucho que aprender de mi negocio”; “Hay que partir de los valores fundamentales. En mi empresa, tenemos tres: seriedad, profesionalidad y ambición (…) Siempre tratamos de superar las expectativas del cliente”.

Reconozco que en estos tiempos tan revueltos para la reputación del sector financiero resulta muy provocador poner como referencia para un banco los valores fundamentales de un burdel –ABN Amro tuvo que ser rescatado con dinero público en 2009-.

Pero no esa la provocación en la que quiero centrar mi atención.  Este evento supone una importante provocación también para los profesionales de la comunicación interna, por lo que supone de evidencia de que son muchas las opciones que tenemos incluso para eventos aparentemente tan cerrados como la intervención del Presidente en la convención de empleados.

El mensaje del máximo ejecutivo de una organización tiene una relevancia cultural máxima en el devenir de una organización, en tanto que debe marcar cómo la entidad está interpretación su relación con el entorno, discriminando entre lo que está haciendo bien –y da resultados- y lo que debe ser cambiado –porque aspira o necesita a mejores resultados de lo que se logran-. Estos factores (éxito y cambio) son dos de las variables trascendentales del cambio cultural.

Sin embargo, en la práctica, las intervenciones de los Presidentes suelen ser solo el aburrido preludio –peaje inevitable- previo a los canapés. A veces, porque no tienen contenido real para una audiencia interna; a veces, porque importantes contenidos se diluyen en una expresión larga, aburrida y gris, incompatible con la capacidad de recepción de la audiencia en un evento como éste.

A veces, son los propios Presidentes y sus gabinetes los que no dejan que los profesionales de la CI les ayudemos a enfocar mejor su intervención; a veces, es nuestra falta de atrevimiento o de profesionalidad, o nuestro exceso de pudor –podríamos usar otras palabras-, el que impide que recomendamos a nuestro Presidente se enfunde el espectacular traje azul brillante y ajustado del alter ego de Gerrit Zalm; (por favor, no dejes de ver el vídeo).

No puedo saber si esta intervención del Presidente de ABN Amro puede considerarse como un éxito –es decir, eficaz para su audiencia interna y reforzadora de la reputación-. Ignoro sus objetivos y, sobre todo, desconozco las claves culturales internas de esa organización, que son las claves que definen el espacio de actuación para su comunicación interna. Pero sí destaco que actuaciones como ésta suponen una estimulante y muy deseable provocación para los profesionales de la CI:

  1. A partir de los objetivos de negocio y de transformación de la organización, ¿qué mensajes debe trasladar la Alta Dirección para apoyar su consecución?
  2. ¿En qué contexto de credibilidad interna nos encontramos? ¿Cómo podríamos lograr que ese mensaje penetre en nuestros empleados? (supere la actual sobreinformación y despierte su interés de forma que resulte creíble)
  3. ¿Qué límites me impone la cultura interna y la reputación de la organización –ante la inevitable posible difusión de contenidos fuera de la organización; no olvidemos que hasta España aquí ha llegado el eco de un discurso interno pronunciado en Amsterdam-?
  4. ¿Qué estilo y capacidades personales de comunicación tiene nuestro Presidente? ¿Qué está dispuesto a hacer y puede hacer con eficacia? Al parecer, Gerrit Zalm, además de exministro de Finanzas de Holanda, también tiene alguna experiencia como actor.

¿Qué opinas?; ¿te atreverías a esto?; ¿te atreves a otras cosas?

 

http://economia.elpais.com/economia/2014/01/17/actualidad/1389962196_468333.html

http://www.elmundo.es/economia/2014/01/17/52d93097ca4741db798b457c.html

Un comentario sobre “¿Recomendarías a tu presidente disfrazarse de “regente de burdel” para su intervención en la convención de empleados?

  1. Pienso que a pesar del transfondo que haya en esta forma de comunicarse, donde la imagen corporativa es distinta a otras empresas que tienen otra actividad comercial depende también de la personalidad y de conocer al presidente para dar estas ideas, podríamos quedar mal con el presidente o la directiva.

    Aunque no cabe duda de que atreverse puede traer resultados muy positivos.

    Saludos

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